Lo siento…

Lo siento, 

lo siento, 

lo siento, 

lo siento, 

“lo siento” todo tanto…

La memoria de la disculpa se expande en tu presencia sin reparos. 

Siento no haber cumplido tus expectativas, e incluso, no poder ni saber reprocharte el que tú no cumplieras las mías. 

A veces, ni siquiera sé si las tengo. Solo cuando lo que sucede me fastidia, puedo percibirlas. 

Siento no saber explicártelo para que lo entiendas. Siento sentir tu dolor como si fuera mío, sabiendo que no lo es. 

Más vale reír. 

Aunque tú te enfades cuando me río en los momentos difíciles. 

Lo siento. No supe. No pude. Me fue absolutamente imposible. Fui incapaz. Incapaz de ayudarte porque no depende de mí. No te puedes ni imaginar cómo esa obviedad me fastidió en su momento. 

Mi confusión me asumió. Deseaba hospedar palabras repletas de amor y sabiduría, antes de descubrir que no me sentía capaz tan siquiera de narrar historias humanas. Ni comprender la verdad de las historias humanas. Estaba cansada de ver, de oír, de leer simulacros de historias humanas. No podía ser la que escribía “lo que ha visto”, ni la que explicaba “lo que ha oído”, porque tan solo había visto y oído simulacros. Creo que estaba saturada de imágenes-simulacro, de historias-simulacro, de Historia-simulacro, de conocimiento-simulacro, de vida-simulacro que no se reconocía ni a sí misma en su proyección. 

Tan solo podía escribir palabras-simulacro que no disimulaban nada. Siento decir que, incluso, aún puedo ver en ello cierta tentativa de dignidad. La humana dignidad de sentirlo, de sentirlo todo mucho, tanto, que las palabras parecen simulacros, ahogándose en un enorme “lo siento” que se expande como un eco.

Opciones

En momentos de dificultad y resolución de problemas indagas en lo que depende de ti y lo que no depende en las diferentes capas de la realidad y la consciencia.

Sabes que no puedes elegir tus sensaciones, emociones y pensamientos, pero sí el tipo de mirada que los observa.

También te sueles reír en los momentos difíciles.

Crees que, si de verdad “le quisiera”, no podría decirle eso, que se tendría que haber esforzado más para intentar ayudarle, aunque no dependiera de ella el poder hacerlo.

Sientes que el verdadero amor no puede rendirse ni sentir ese tipo de “lo siento”.

Tú también lo sientes mucho o también sientes mucho.

Ejercicios

¿Puedes lograr reírte de aquello que más te agobie en este momento vital? ¿Puedes explicitar el proceso que haces para lograrlo? ¿Puedes ver que el humor es el más rápido transformador de emociones?

¿Hay en ti algún “lo siento” que aún no has podido expresar?