Quien medita sin visión (dharsana o filosofía)es como un ciego que vaga en un valle sin punto de referencia que le indique cual es el verdadero camino.
Quien no medita y se limita a mirar es como el rico atrapado en sus riquezas incapaz de disfrutar y hacer disfrutar a los demás.
La tradición sagrada consiste en unificar la visión (filosofía) y la meditación.
Jamgön Kongtrül Lodrö Thaye





Un ejercicio de atención hacia nuestro organismo basado en la escucha interna.
Una mente Atenta y Relajada manifestándose en un cuerpo Estable y Relajado.
La mente meditativa se define en los antiguos textos cómo una mente Atenta y Relajada. Asana se define cómo un cuerpo estable y relajado. El HaTha Yoga expresa la unión, coherencia o conexión que surge cuando nuestra Consciencia rebosa en nuestro Cuerpo.



El Hatha yoga inicia la práctica meditativa a través del «cuerpo sensación», muy diferente del cuerpo idea asentado en la concepción Cuerpo Vs Mente, que se manifiesta en los paradigmas de trabajo corporal en el que la mente «controla», somete, domina o reprime «el cuerpo». Dualismo o conflicto tan arraigado en nuestra cultura, que en la praxis también ha contagiado ciertas interpretaciones del yoga contemporáneo. Los enfoques contemporáneos de trabajo con la Represión y el Trauma surgen de las realidades que se generan desde esas actitudes.
Aprendemos por ensayo-error (aprendizaje experiencial) y por imitación (aprendizaje vicario). La filosofía sapiencial suele proponer que conectemos más con el aprendizaje experiencial y nos «desprogramemos» de todos los «errores de juicio sociales» que hemos asumido acríticamente y afectan a nuestras vidas.
El foco en la autoindagación y autoconocimiento, a través de las prácticas o técnicas que ofrece el yoga, es una de las prioridades y aspectos diferenciadores de esta formación.
Desde esta comprensión profunda del yoga, las prácticas no son un objetivo en sí mismo, si no la ampliación de la comprensión experiencial que logramos a través de las técnicas, sobre nosotros mismos y el Mundo que interpretamos y co-creamos. Conocer, a través de las prácticas, las posibilidades de responsabilizarnos de nuestro propio equilibrio energético, hace que el yoga se incorpore en nuestro «Arte de vivir», como solemos llamar a la vida filosófica. Una vez asumido experiencialmente, estaremos encantados de transmitirlo a otros: para que, al igual que a nosotros, dicha sabiduría le sirva a otras personas para hacerse más responsables de sus vidas y vivir más conscientemente.

