Penetraste en mí como un sueño que no podía haber soñado.
De esos que, si ya sorprende que se generen en tu interior, impresiona aún más que se manifiesten en el exterior.
Aquella mañana, contigo, las células de todo parecían embriagadas de belleza y ternura.
Inundadas de calma.
Era como si la vida me intentara mostrar otra dimensión del mundo que aún no había sentido.
Vislumbrar algo tan efímero e imperecedero.
La intemporalidad de tu belleza interior y tu impermanencia.
Como si esa paz que hay en mí se hubiera convertido en deseo de aislar ese momento contigo, fusionada contigo, consciente de tu fuerza y vulnerabilidad unidas.
Sabes ver y amar, y rebosas tanta belleza que, si me abro a ti, me inundas y me desbordo.
Me expando en lágrimas, en palabras, en risas, en el tacto del aire que fluye con la vida que nace y muere.
¿Cómo pensar el instante en el que mi alma siente la mirada de la tuya a metros de distancia?
Nuestro encuentro: una sensación de eternidad perdida en alguna nota de la música del tiempo.
Un eco, efímero y constante, de vida que va en pos de la vida y la genera. Su música vibra en mi cuerpo, cuando nuestro amor y nuestra soledad se funden a esos “mil besos de profundidad”*1, íntimamente.
Mis ganas de ti no son un vacío, son un aliento de vida, un inspirar profundamente el amor, para poder expandirlo. Saber de su existencia se hace, a veces, necesario para seguir respirando.
Cuando estoy contigo sé que cada uno de nosotros transita sus propios trayectos. Que nacemos, pensamos, sufrimos, amamos y morimos solos.
Y que aun así, sé que puedo contar contigo, como casi cualquier ser que, de verdad, te necesite.
Y tú sabes, que puedes contar conmigo, como casi cualquier ser que, de verdad, me necesite.
Mientras, seguiremos indagando en el deseo puro y el amor incondicional. Para ir más profundo y dejar que esa profundidad nos expanda hacia algo mucho más amplio.
De lo que viene a continuación, tan solo la última página habla de ti.
Todo lo anterior, de dónde venía para poder verte.
Opciones
Sabes que esta página podría estar dirigida a ti.
Por alguna razón justificada es imposible que nadie pensara o escribiera algo similar sobre ti.
No sabes qué tienes qué ver tú en esta historia, pero te interesa saber de qué encuentro se trata.
Piensas que solo las personas que saben ser leales a sí mismas, pueden ser leales a los demás, e incluso, a lo mejor de la humanidad.
Crees que si alguien te “necesita”, según tu criterio de necesidad y responsabilidad, puede contar contigo.
Ejercicios
¿En este momento en tu vida sientes alguna fuga en tu energía vital, confianza en tu inteligencia o en tu equilibrio afectivo? ¿Sabes por qué y qué puedes hacer al respecto?
¿Te has sido desleal en alguna circunstancia? ¿Eres leal con los que amas?
¿Sientes que has traicionado a alguien o que alguien te ha traicionado? ¿Qué quiere decir para ti?
¿Piensas que “ver a otro” requiere de una atención y comprensión desarrolladas en algún sentido?
